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El mundo no se acaba el blog de Lino González Veiguela


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19 de junio, 2014

George Orwell y las audiencias

 

 

El primer ensayo que puede leerse en la amplia antología de Ensayos de George Orwell publicada hace unos meses por la Editorial Debate trata sobre los medios de comunicación (y propaganda).

 

 

En su ensayo, publicado en 1929, Orwell se sirve del caso del Ami du Peuple, un periódico francés vendido a un precio sorprendentemente bajo –propiedad de un tal Monsieur Coty, propietario también del Figaro y del Gaulois para reflexionar sobre la utilidad de ciertos medios que no parecen sostenerse con los ingresos que generan:

 

 

Dado que el avance del progreso se encamina hacia trusts cada vez más grandes y ruines, cualquier divergencia es digna de atención, lo que nos sitúa más cerca de ese día en que el periódico nos será más que un folleto de publicidad y propaganda, con unas pocas noticias apropiadamente censuradas para dorar la píldora. Es muy probable que el Ami du Peuple subsista gracias a la publicidad, pero es igualmente posible que obtenga solo unos beneficios indirectos, transmitiendo el tipo de propaganda que interese a Monsieur Coty y sus socios.

 


En España la gran mayoría de los diarios nacionales y regionales registran altísimas pérdidas. Con raras excepciones: La Vanguardia, por ejemplo, o eldiario.es, entre los nuevos medios digitales.

 

 

A pesar de las pérdidas –ingentes, tanto a nivel económico como de credibilidad, véanse los casos de El País y de El Mundoesos medios siguen funcionando como engranajes de grandes grupos empresariales. Publicando su mercancía. Que en algunos casos es información.

 

Respecto a las televisiones: la televisión pública está controlada e intervenida por el Gobierno actual –como lo estuvo por los precedentes: aunque ahora ni siquiera se toman la molestia de disimularlo, Antena 3 asociada con La Sexta, y Telecinco con Cuatro.

 

 

In Trusts we don’t trust: sería un buen principio. En ningún caso excluyente: la independencia económica de un medio puede quedar anulada por la cerrilidad ideológica, una esclavitud potencialmente mayor –no deja de ser una opinión que la derivada de las deudas pecuniarias. Nota: cerrilidad y progresista, a tenor del panorama mediático español, pueden ser hermanos sinónimos. Otra nota sobre progresía informativa: en el caso de El País/PRISA y de sus entrevistas con algunos presidentes hispanoamericanos, el negocio manda, lo que les permite bailar sin pudor –una y otra vez sobre las tumbas y las fosas comunes de los muertos causados directa e indirectamente por gobiernos irresponsables y/o criminales siempre que puedan seguir vendiendo libros de texto y renovando u obteniendo licencias para radios y televisiones.

 

 

Si a ello sumamos los canales autonómicos que sobreviven –los que sobreviven intervenidos por nuestros patéticos Gobiernos de Taifas regionales pagados por todos, ¿cómo deberíamos calificar el panorama mediático de nuestro país?

 

 

                                                          ***

 

 

Si nos atrevemos a sugerir que las élites malignas conspiran mediáticamente para mayor beneficio del estatus quo que se desmorona, no deberíamos dejar pasar la ocasión de proponer otra temeridad, seguramente absurda: las audiencias mienten, y además los telespectadores/lectores somos estúpidos y perezosos a la hora de procurarnos información de calidad.

 

 

Eso es al menos lo que se deduce de un artículo publicado en la revista estadounidense The Atlantic Monthly, en el que se recoge una encuesta sobre preferencias informativas de los estadounidenses. Preguntados sobre qué noticias son más valiosas para ellos, los encuestados responden ejemplarmente: encabezan la lista de prioridades las noticias con información nacional, local, económica, política, internacional, sanitaria…; ocupando los últimos puestos la información sobre cultura, prensa rosa, noticias bizarras y deportes. Sin embargo, escribe el autor del artículo, si uno analiza las noticias más leídas en los medios se encuentra con titulares que poco tienen que ver con la información: 30 indicios de que has cumplido 30 años, lista de sitios surrealistas que visitar antes de morir, galería de fotos que sólo entiendes tras mirarlas largo rato… Uno de mis titulares preferidos: ‘¿Qué ocurre si escribes un mensaje a tus padres haciéndote pasar por un traficante de drogas?’.

 

 

Pregunta relacionada: ¿Qué haces si diriges un medio de comunicación y te encuentras con ese panorama día tras día? Exacto: dedicarte al tráfico de drogas (aunque se enteren tus padres), la solución que han adoptado muchos directores de medios. En otras palabras: analizar lo quiere el público y dárselo. Titulares escabrosos, accidentes de tráfico en China, información política declarativa y partisana, fotomontajes, vídeos de gatitos, artículos de opinión descabellada, sucesos truculentos… Para entendernos: como si el diario español La Razón se hubiese follado a la cadena de televisión estadounidense FOX News y el vástago resultante hubiese hecho prácticas –no pagadas antes de fundar su propio medio en alguna de las redacciones del Rusia Hoy, órgano propagandístico del Kremlim. ¿El formato preferido? A poder ser, el más barato y el más irrelevante a nivel informativo: el blog.

 

 

El artículo del Atlantic se cierra con una afirmación que, cuando menos y al menos por una vez, da que pensar: ‘La edad analítica del periodismo tiene sus detractores, pero si de lo que se trata es de servir a nuestra audiencia, nos ha acercado más que nunca al más alto propósito del periodismo: conocer la horrible verdad’.

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